ZOI, del invernadero al mercado europeo sin intermediarios

La empresa almeriense aplica un método de trabajo innovador que le permite manipular los productos en el propio campo y enviarlos a destino en un solo día con toda su frescura

E. FREIRE / SEVILLA
23/04/2017 - 8:00 h.
ZOI, del invernadero al mercado europeo sin intermediarios
Francisco, Adelina y Antonio Salinas Clemente en uno de sus invernaderos/ABC

Los hermanos Salinas Clemente decidieron invertir en la producción y comercialización de productos agrícolas en 2013 para diversificar su actividad empresarial, que había estado centrada en la promoción inmobiliaria. Adelina (arquitecta), Francisco (ingeniero industrial) y Antonio (economista) habían empezado con un estudio de ingeniería y arquitectura y fueron ampliando su negocio con un supermercado, una constructora, la promoción residencial en el área metropolitana de Almería y la explotación de un apartahotel y de apartamentos turísticos en Cabo de Gata y San José. La decisión de sumar otra línea de actividad dentro del pujante sector de la agricultura intensiva almeriense fue un acierto a la vista del crecimiento exponencial de ZOI.

Esta empresa de productos hortofrutícolas, que ha llegado este año a su cuarta campaña, cuenta con 55 hectáreas de invernaderos en Pechina, en tierras de la familia, y proyecta desarrollar nuevas fincas. «Tenemos superficie para triplicar la actual y demanda para aumentar mucho nuestro volumen de comercialización, pero la administración va más lenta que las empresas», señala Adelina Salinas.

ZOI comercializa al año 5 millones de kilos de pimiento de la variedad California y otros 5 millones de tomate en rama, sus dos especialidades. También trabaja el calabacín y algunos productos a demanda y cuenta con un departamento de I+D para probar nuevas plantaciones y variedades.

«Nosotros nos diferenciamos de la gran mayoría de productores porque hemos desarrollado un sistema innovador, que nos permite saltarnos a la mayoría de los intermediarios que intervienen en este negocio tradicionalmente. Cortamos el producto a pedido y manipulamos directamente en el campo. Nuestros trabajadores limpian y envasan y nuestros equipos de calidad comprueban «in situ» la calidad y los calibres. Cada trabajador tiene un identificador para seguir la trazabilidad del producto en todo el proceso. Desde la planta a la cámara pasan solo 45 minutos y ese mismo día el pedido sale rumbo a su destino. Ganamos mucho en calidad y frescura», explica la empresaria.

ZOI es también comercializadora y exporta fuera de España toda su producción. Sus mercados principales son Inglaterra, Alemania y Polonia, aunque llega a casi toda Europa.

Su infraestructura de recogida de agua pluvial, con 2,5 hectáreas destinadas a balsas, en las que almacena hasta 120 millones de litros al año, permite a esta compañía regar la mitad de la cosecha con agua de lluvia en una zona escasa de recursos hídricos.

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