Salinas del Odiel se convierte en un líder nacional en apenas cinco años

El grupo ha logrado una cuota de mercado de casi el 40%en la venta de sal de la mano de Mercadona

L. M. R. / Sevilla
16/06/2014 - 8:00 h.
Salinas del Odiel se convierte en un líder nacional en apenas cinco años
Imagen de la montaña de Sal de Salinas del Odiel en época de cosecha / ABC

Uno de los elementos más característicos de las marismas de Huelva es una espectacular montaña de sal que se asemeja a un paisaje nevado. En torno a ella se ha forjado un líder de la venta de sal que, en apenas un lustro, ha conquistado casi un 40% del mercado nacional de la mano de Mercadona (de la que es interproveedor desde el pasado año).

Salinas del Odiel —participada al 50% por las familias Gonzalo Ybarra y Hueso Contreras— nació en 2009 con un doble reto. En primer lugar, explotar de forma eficiente la salina de doce balsas que hay en este paraje natural, que ocupa más de 1.200 hectáreas de superficie y tiene una capacidad de producción de 160.000 toneladas cada campaña (se recolecta en septiembre). A partir de ahí, el grupo ha invertido más de 3,5 millones de euros en una innovadora planta de refinado (donde la sal supera distintos controles para eliminar impurezas, además de ser lavada, centrifugada y molida). Tras esto, la parte final del proceso está en su centro de envasado, del que cada día salen miles de paquetes.

«Nuestra previsión es superar este año los 8,5 millones de euros de facturación», apunta Joaquín Gonzalo Ybarra, directivo de la compañía onubense. El grupo vende en la cadena de supermercados valenciana sus dos principales productos: sal para alimentación (en sus distintas variedades) y sal para lavavajillas (que se caracteriza por tener un grano más grueso). Sus otros grandes clientes son los demás interproveedores de Mercadona, como la galletera Siro, el envasador de aceitunas La Española. «La clave de nuestro crecimiento está en la gran calidad de nuestra sal, que está certificada con la norma International Food Standard (IFS)», apunta Antonio Luis Hueso Contreras, socio de la firma.

Investigación
La compañía, que ha creado un centenar de empleos directos, cree que el crecimiento en el futuro llegará con el desarrollo de productos innovadores. «Tenemos un componente de investigación muy importante, lo que nos lleva a tener la mejor sal yodada del mercado», asegura Gonzalo Ybarra. También han logrado «el mejor grano para la sal de lavavajillas, que garantiza la efectividad y duración de este producto». El próximo reto está en desarrollar nuevas categorías con valor añadido, como la sal en escamas (muy apreciada en el sector de la hostelería) o en aprovechar el potencial de los oligoelementos que se generan en la salina, dado que la sal del Atlántico es muy rica en magnesio y en partículas de flora marina.

Por último, Antonio Luis Hueso Contreras destaca que la salina es una actividad sostenible, ya que «las balsas son un humedal que se ha convertido en un hábitat natural imprescindible para numerosas especies, como los flamencos».

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