Gómez Beser, de la botica a las clínicas pasando por el vinagre gourmet

El grupo lo conforman cinco áreas de negocio que dan empleo a 86 personas

Elisa Navas
23/09/2013 - 8:00 h.
Gómez Beser, de la botica a las clínicas pasando por el vinagre gourmet
Eduardo Gómez Beser, director general del grupo

La segunda generación de Gómez Beser ha tomado el mando de la nave en este grupo con intereses en los sectores de farmacia, ortopedia, geriatría, clínica de rehabilitación en enfermedades neuronales, laboratorio agroalimentario y bodega de vinagres con denominación de origen. Una amplia diversificación empresarial que quiere consolidar al cumplirse cuatro décadas desde que su presidente, Joaquín Gómez y su esposa Julia Beser abrieran las primeras dos farmacias en Jerez de la Frontera.

Hoy, sus tres hijos —Eduardo, Joaquín y María José, también farmacéuticos— están al frente de los negocios familiares, que proyectan ampliar próximamente con la apertura de un nuevo laboratorio de análisis agroalimentario en Marruecos y con la exportación a Sudamérica de productos procedentes de su filial San Dionisio, dedicado a la venta de artículos de ortopedia y geriátricos. El grupo es un referente andaluz en este negocio, un área que, junto a las tres farmacias que hoy tiene, conforman el 60% de la facturación (que ronda los 11 millones).

Su incursión en el mercado marroquí se basa fundamentalmente en seguir la estela de sus clientes españoles que tienen intereses comerciales en aquel país, «para ofrecerles allí el trabajo que ya les hacemos en España», explica Eduardo Gómez Beser, director general del grupo.

No obstante, el mercado internacional no le es ajeno. El grupo lleva 14 años exportando vinagres a 28 países, desde el norte de Europa a Nueva Zelanda, pasando por Japón. La familia Gómez Beser constituyó en 1998 Bodegas El Majuelo, a través de la que comercializa 800.000 litros anuales de vinagres amparados en la Denominación de Origen «Vinagre de Jerez».

Aunque pudiera parecer extraño que una familia de boticarios se dedique a este sector, su director general explica que su abuelo y su tatarabuelo ya se dedicaban a la venta de vinos en Jerez, desde Los Palacios, la localidad natal de ambos.

Eduardo recuerda que su padre «se vino a Jerez a trabajar como enólogo en unas bodegas, pero finalmente acabó abriendo una farmacia». Esta rama se ha especializado en vinagres de gama alta y se ha diversificado hacia la elaboración de patés, salsas, escamas de sal o concentrado de microalgas marinas, todo enfocado al mercado gourmet, cuyas ideas salen de su departamento de I+D+i «porque en el negocio alimentario hay que estar innovando permanentemente», explica.

Aunque la familia fue socia durante varios años de la conservera barbateña Productos de Almadraba, optó hace tres años por desinvertir en el negocio «al considerar que era un sector ajeno a nosotros y decidimos aplicar la máxima del zapatero a tus zapatos y centrarnos en nuestras áreas tradicionales».

Sin embargo, la filial con más proyección y crecimiento en los últimos años es Instituto Chárbel, dedicado a la rehabilitación de enfermedades neuronales. El Instituto nació como una «apuesta personal» del presidente del grupo, que sufrió en su día un ictus, «del que hoy está felizmente recuperado», señala su hijo. El arduo proceso de búsqueda de tratamientos efectivos de recuperación movió a Joaquín Gómez a crear este centro, que se inauguró en 2008 y en el que hoy trabajan 19 profesionales «que usan las últimas técnicas del mercado para acelerar la rehabilitación de los pacientes». Desde hace año y medio el Instituto trata asimismo a niños con estas graves dolencias.

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