Ghenova se marca el objetivo de doblar su plantilla y su negocio en 2018

La empresa de ingeniería logra más del 95% de sus ingresos en el mercado exterior

L. M. R. / Sevilla
04/12/2014 - 8:00 h.
Ghenova se marca el objetivo de doblar su plantilla y su negocio en 2018
Francisco Cuervas, director general, y Carlos Alejo, presidente /MILLÁN HERCE

Ghenova está encarando un momento clave de su historia. El origen de esta compañía está en la labor de los ingenieros Carlos Alejo y Francisco Cuervas, vinculados al grupo Gibbs & Hill, que protagonizaron la expansión andaluza de esta firma en sectores como la ingeniería naval, la aeronáutica y las infraestructuras civiles. En 2006 ambos directivos adquirieron la filial que ellos mismos habían creado y desde entonces han protagonizado una etapa en la que han multiplicado sus cifras. Hace seis años la firma tenía 188 empleados y hoy superan los 350; y sus ingresos rondaban los 8,5 millones de euros y este ejercicio superarán los 22 millones.

Una de las claves de esta expansión ha sido su implantación internacional, con dos zonas prioritarias. Por un lado, Ghenova se ha asentado en países europeos con gran tradición naval, como Holanda (una nación en la que ha creado una sociedad conjunta con la firma local Maritime Desing & Ingeneering) o Noruega (donde ha constituido otra sociedad con el grupo nórdico Fram Marine). «Es un mercado maduro y con un alto componente tecnológico pero donde la ingeniería es escasa y cara», afirma Alejo, y añade:«Nosotros aportamos una alta capacidad de ingeniería a un precio competitivo». En estas regiones participa en el diseño de dragas, buques de apoyo a instalaciones off shore o megayates. En paralelo, ha creado una filial en Brasil —Juan Arévalo, jefe de operaciones, se pondrá al frente de la misma debido a sus grandes expectativas de desarrollo— y otra en México. «Somos una empresa perfecta para tender puentes entre nuestros socios europeos e Iberoamérica», indica Cuervas. Entre sus proyectos al otro lado del Atlántico está la ingeniería de buques de transporte de gas licuado o los estudios previos para el corredor ferroviario bioceánico en Bolivia.

Con estos mimbres, Ghenova se ha marcado el reto de multiplicar de nuevo sus cifras y alcanzar así una facturación de 50 millones de euros en 2018, un año en el que superará los 700 trabajadores. «Es un crecimiento ambicioso en el que no descartamos abrir nuestro accionariado a un socio financiero siempre que no perdamos la mayoría», aseveran Alejo y Cuervas. La captación de capital se destinaría, en parte, a realizar adquisiciones de empresas «que puedan aportar algún tipo de especialidad en la que Ghenova no esté presente, ya que en aquellos ámbitos en los que ya somos fuertes nuestro objetivo es crecer de forma orgánica».

En este momento Ghenova es una ingeniería «flexible y con una gran capacidad de mutación que le ha permitido participar en el diseño de aviones —como la panza del A350— barcos, plantas termosolares e incluso el sector agroindustrial». El futuro es «desarrollar productos propios, no solo a través de pedidos de clientes, sino atendiendo a las expectativas del mercado». Con esta premisa, está participando en el proyecto Seapem (una embarcación para el mantenimiento de parques eólicos marinos que reduce los costes de operación) o el Emerbuque (un sistema inteligente de evacuación de buques en caso de emergencia).

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