Cuyar vuelve a sus orígenes con la “hamburdehesa” de ibérico o novillo

Un sistema de envasado patentado permite alargar la caducidad hasta 60 días en fresco

Encarna Freire / Sevilla
23/03/2015 - 8:00 h.
Cuyar vuelve a sus orígenes con la “hamburdehesa” de ibérico o novillo
«Hamburdehesas» con banderillas /ABC

Cuyar ha dedicado dos años a investigar —con el apoyo del Instituto Tecnológico de la Carne de Cortegana, en la Sierra de Huelva—  hasta lograr casar dehesa con hamburguesa. La rima también ayuda a esta simbiosis, que da como resultado una tortita de carne picada a la andaluza, con más aspiraciones que asarse a la parrilla en los restaurantes de comida rápida. La “Hamburdehesa” que ha lanzado Embutidos Jabugo, fabricante también de los productos ibéricos de la marca Cuyar, tiene dos variedades en formato de 130 gramos: de cerdo ibérico y de novilla brava, dos razas selectas criadas bajo alcornoques y encinas y sobre pastos y bellotas.
El canal Horeca (hostelería y restauración), los mercados gourmet como la Boquería y La Malagueta, y grandes distribuidores como Carrefour y Supersol son los canales de venta de la “hamburdehesa”, que se elabora en las instalaciones de Embutidos Jabugo de Alcalá de Guadaíra. Con este lanzamiento, el grupo la familia Carrasco retorna a sus orígenes,  cuando Cárnicas Labari, la primera empresa creada por el fundador, Antonio Carrasco, en 1984. En estos inicios la actividad se centró en el porcino blanco. Sus hamburguesas tuvieron muchos fans en la Expo 92 y las salchichas del inolvidable  “Kangooro Pub” se fabricaban en la factoría de Alcalá “con el original toque australiano”, recuerda Manuel  Carrasco, hijo de Antonio y jefe de Marketing del grupo. En Alcalá sigue estando el  centro administrativo, la plataforma logística y la planta de envasado y loncheado.
Sin embargo, la “hamburdehesa” da un salto de calidad. “No hay nada parecido en el mercado porque, además, conseguimos una caducidad en fresco imbatible, de hasta 60 días”, explica. El secreto es un sistema de envasado patentado, que permite hacer cada pieza a mano dentro del propio receptáculo, al que se extrae todo el aire para evitar la oxidación. Con esta baza, Cuyar está buscando mercados más distantes, como Canarias.
La producción alcanza los 8.500 kilos al mes, lo que equivale a 65.000 hamburguesas. La compañía prevé incrementar un 20% sus ventas este año impulsada por esta nueva marca. En 2014 facturó 6 millones de euros.
El negocio de productos ibéricos, por su parte, “sigue siendo complicado”, según apunta Manuel Carrasco. El reciente acuerdo en la DO Jabugo, de la que Cuyar es socio fundador, ayudará a la recuperación, señala. Cuyar tiene fábrica, secadero y bodega en El Repilado, una aldea de Jabugo.
La compañía sacrifica 6.000 cochinos ibéricos al año y produce 12.000 paletas y jamones, además de otros embutidos. Para controlar la calidad y la genética, su filial Agropecuaria Padre Granado gestiona una finca de dehesa en El Castillo de las Guardas donde mantiene 200 madres reproductoras de raza ibérica.

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