Bodega Cuatro Vientos se consolida como complejo de turismo enológico

Los hermanos Castillo han transformado una finca de la Alpujarra granadina, donde se hallan los viñedos más altos de Europa, en un enclave de ocio con el vino como reclamo

E. FREIRE / SEVILLA
04/06/2017 - 8:00 h.
Bodega Cuatro Vientos se consolida como complejo de turismo enológico
Juan José Castillo, gerente de la bodega/ABC

«Malafollá» es la marca de vino estrella de Bodega Cuatro Vientos, una palabra que se asocia al granadino de pura cepa, supuestamente hosco o agrio, pero cuyo significado auténtico está muy alejado de lo que se piensa. Se utilizaba en las antiguas herrerías del Albaicín cuando el niño aprendiz no hacía soplar bien el fuelle para que se mantuviera la temperatura del hogar, nos recuerda Juan José Castillo, gerente y uno de los cuatro hermanos propietarios de esta empresa. Van a cumplirse 14 años desde que esta familia de Albondón, un pueblo típico de la Alpujarra granadina, compró una vieja bodega enclavada en una finca de 100 hectáreas en el término próximo de Murtas, enclavada en la comarca vinatera de la Contraviesa a 1.280 metros sobre el nivel del mar, equidistante entre Sierra Nevada y el mar Mediterráneo.

En el lugar había también una nave más moderna, una casa vetusta y un pequeño mesón. «Hemos invertido más de dos millones de euros para ampliar y transformar completamente la bodega, que es una de las más grandes de la Denominación de Origen Vino de Granada, con 1.500 metros cuadrados de superficie», explica Juan José Castillo. Además de producir 22 variedades de vino, Cuatro Vientos se ha convertido en un complejo de enoturismo, en el que hay un museo interactivo, donde se explica al visitante con un espectáculo audiovisual cómo se elaboraba el vino hace cien años; salas de crianza y de catas, un restaurante para 200 comensales, el mesón, que sigue funcionando, y una suite como oferta de alojamiento exclusivo. Exposiciones de la trilla y la labranza y el jardín de la vid completan esta oferta de turismo enológico, que se extiende entre las viñas de la propia bodega con las que se elaboran los vinos de la DO y de la subzona Contraviesa-Alpujarra.

La empresa vende 100.000 litros de vino al año, tintos, blancos, rosados, mostos y hasta espumosos, como el que comercializa bajo la etiqueta «Ni Pollas», otro guiño al habla popular de la zona. Otra de las marcas emblemáticas es «Marqués de la Contraviesa», que ha recibido premios como el Mezquita de Córdoba.

Un enólogo fijo se encarga de la elaboración de los vinos y del cuidado de las viñas, donde maduran uvas de múltiples variedades, desde syrah a merlot, tempranillo o chardonnay, a una altitud inusual. Además de las 30 hectáreas propias, la bodega cuenta con la producción de otras 10 de viñedos colaboradores.

La próxima apuesta empresarial de la familia Castillo es ampliar la oferta de alojamiento de la finca Cuatro Vientos con 30 apartamentos turísticos, un proyecto maduro que «ya está pensado y diseñado».

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